Celebramos el Año de la Familia

En el marco del XX aniversario del Año Internacional de la Familia, desde la entidad Intress queremos visibilizar las funciones de la familia como núcleo social básico, a través del concurso fotográfico: 1000 familias, 1000 maneras de hacer.

Intress trabaja en el acogimiento y la adopción desde hace 20 años, en Cataluña y Baleares, tratando y atendiendo a diferentes modelos de familia. Queremos incorporar en este concurso a todas las familias, todas. Familias biológicas, adoptivas y acogedoras, como modelos de familia que facilitan que niñas y niños puedan disfrutar de un entorno familiar favorable. Hablamos de 1000 modelos de familia y queremos transmitir que las funciones familiares se pueden desarrollar en cualquier modelo de familia y todos los modelos de familia pueden ser familias modelo.

¿Quién puede participar ?

Cualquier persona, sea profesional de la fotografía o aficionada.

¿Cómo deben ser las fotografías?

Deben transmitir las funciones que hacen las familias. Pueden ser tanto las cotidianas: ocio, acompañamiento a la hora de ir a dormir, de comer, las celebraciones, el deporte, la escolarización, como las más globales: transmisión de valores, socialización, etc .

No se aceptarán fotografías donde los niños se puedan reconocer, ya sea un primer plano o imágenes en las que se identifique de forma clara a los niños o jóvenes menores de edad. Queremos hacer visible el papel de la familia, pero respetamos la intimidad de la infancia.

Premios

Primer premio: 600 €

Segundo premio: 300 €

Tercer premio: 150 €

Celebración del Año de la  Familia Intress

Celebración del Año de la Familia Intress

¿Cuándo puedo participar?

Tienes tiempo hasta el 20 de mayo para presentar las fotografías. Consulta las bases aquí. De momento están en catalán, pero en breve las colgaremos en castellano.

¿Cuándo será la resolución del concurso?

Pues no haremos una resolución precisamente aburrida. Será en una jornada de celebración del Año de la Familia, que tendrá lugar el día 4 de junio. Contaremos con autoridades, con familias, profesionales del trabajo con la infancia, fotógrafos de renombre, etc., en una jornada de debate y también lúdica, en la que niñas y niños serán los protagonistas. Facilitaremos más información sobre esta jornada más adelante.

Este acto será abierto al público. Simplemente rogamos confirmación al correo intressbar@intress.org.

Anímate a participar. Hay premios y contribuirás a difundir la importancia de la familia y sus funciones. Hay 1000 modelos de familia y 1000 familias modelo. ¡Muestra sus funciones a través de tu arte!

Conocemos a Loretta, 22 años

 

Foto Loreta

Loretta es una chica fantástica. Llena de energía y ganas de vivir. Ahora tiene 22 años y una vida plena. Se ha esforzado y valora su experiencia en un Centro Residencial de Acción Educativa de Intress, el CRAE Elima.

¿Con qué edad llegaste al CRAE Elima?

Llegué con 14 años y estuve allí hasta los 18. Fueron 4 años muy intensos que tengo presentes cada día.

¿Te acuerdas del CRAE cada día, entonces?

Sí.

¿De qué te acuerdas en especial?

Buah, de un montón de cosas y, la verdad, siempre cosas buenas. He de reconocer que era una niña muy rebelde y la liaba mucho. Me encantaba quedarme hablando, bailando en la habitación con mis compañeras y por la mañana no había quién me levantara. Recuerdo a mi tutora tirando de las sábanas y yo gritándole y pataleando porque no quería ir al instituto. Afortunadamente siguieron insistiendo, demostrando una paciencia infinita y gracias a eso, que entonces me parecía un agobio, he podido seguir avanzando.

Y además de su paciencia, ¿qué valoras del trabajo de los profesionales que conociste en el Elima?

Valoro su capacidad para ver en mí lo que yo era, más allá de mis formas. Me conocían y vieron mi potencial, mis opciones de futuro y apostaron por mí. Yo siempre he sido una persona que he necesitado sentirme libre y que me gusta estar en contacto con gente y conocer gente nueva. Me gustan los idiomas, se me dan bien y por eso yo quería hacer algo relacionado con todo eso. En el CRAE lucharon mucho para que yo pudiera sacarme el título de Técnico de Cabina de Pasajeros (vaya, de azafata!) y gracias a eso y a mi esfuerzo conseguí el título.

Siendo como dices, una persona que necesita libertad, ¿no te sentías encerrada en el CRAE?

Pues la verdad es que no. Como te digo, supieron darme lo que yo necesitaba. Estaba apuntada a fútbol, hacía alemán y muchas más cosas. Siempre estaba en contacto con gente diferente, haciendo actividades. Me sentía libre y como cualquiera que puede estar viviendo en casa con su familia.

Ahora tienes 22 años, ¿estudias o trabajas?

Jajaja, trabajo trabajo. Y me encanta. Trabajo en el aeropuerto de El Prat, en los mostradores de facturación. Es ideal para mí, estoy en contacto con las personas, hablando idiomas y es acorde a mi formación.

¿Qué te gusta de tratar con las personas?

Infancia y Familia Intress

Loretta entre Pilar Núñez (derecha), Directora de Infancia y Familia de Intress y Belén Albizu, piscoterapeuta familiar.

Me reconforta recibir la valoración por mi trabajo. Me siento genial cuando me dicen un “gracias” o “muy amable” y dar una atención cercana, como yo soy. Lo que sí me gustaría es tener un poco más de responsabilidad. Mis jefes me valoran y a mí me encanta organizar, tengo visión global y coordinar a diferentes personas, así que me gustaría tener un cargo más alto.

 ¿Y las dotes de organización de dónde las has sacado?

Yo soy una persona con iniciativa, con decisión, dinámica y que tiene las cosas bastante claras. Pero también es verdad que de adolescente no era precisamente un ejemplo de organización. No entendía que en el Elima fueran tan pesadas con lo de seguir unos horarios y unas rutinas. Ahora en mi trabajo veo que sin rutinas y organización, las cosas no salen.

Yendo más atrás en tu vida…¿cómo fuiste a parar al Elima?

Yo me escapé de casa a los 13 años porque en mi casa sufría violencia familiar. Estaba muy mal allí, había situaciones muy difíciles con mi madre y necesitaba escapar.

¿Culpas a tu madre de aquella situación?

La verdad es que ahora no. No guardo rencores porque, como te decía, me quedo con lo bueno. Yo llegué a España procedente de Ghana con mi madre y mi hermano. Al llegar aquí, la situación para ella se complicó. Mi padre pasaba mucho de nosotros y ella se hacía cargo de todo. Tuve un hermano más y para ella fue demasiada presión y explotó. Lo hizo mal, no digo que no, pero ella también lo pasó mal.

¿Ahora te hablas con tu madre?

¡Por supuesto! Vivo con ella y nos hemos reconciliado. Hemos podido hablar de todo lo vivido y le he dado una segunda oportunidad, que estoy disfrutando a su lado. Me gusta ir a tomarme algo con ella y  hablarle de mis cosas, nos damos abrazos…No me puedo quejar.

¿Crees que estar en el CRAE te ha ayudado a asimilar todo lo vivido?

Por supuesto. En el CRAE no sólo las educadoras me han ayudado. También mis compañeras.  Una de ellas ha sido vital en mi vida. Me daba fuerzas para seguir luchando cuando yo me ponía más perezosa. La veía a ella, que era constante, que hacía los deberes y que las cosas le iban bien, y me daba cuenta que el esfuerzo era útil.

Repites el tema del esfuerzo, de las rutinas…

Sí, porque es algo que he ido viendo en todas las personas que han marcado mi vida. Recuerdo a mi abuela, ya en Ghana, que me decía que todo en esta vida costaba y que había que luchar. De ella también he aprendido a coser. Todavía me veo de pequeñita mirando como enhebraba la aguja para coserme algunas cosas.Loretta

¿Y qué crees que ha sido importante por tu  parte para llegar a ser quién eres?

Dejarme ayudar. Hay personas que se niegan, que se encierran y que no quieren ver más allá. Yo hubo un momento en que me di cuenta que las personas que me rodeaban en el CRAE querían mi bien y debía poner de mi parte.

Va, cuéntanos una anécdota que recuerdes especialmente de tus vivencias con las personas del CRAE.

Pues…Recuerdo en especial que yo todo lo quería comer con kétchup, con mucho kétchup y muchas veces no me dejaban. La Directora del servicio, Eva y mi tutora, me reñían y me decían que no había kétchup. Pero yo me las ingeniaba de cualquier manera. Me escapaba al McDonalds, cogía unos sobres y me los llevaba a la casa. Quizá como no me dejaban, mi rebeldía era hacer eso porque ahora, la verdad, paso bastante del kétchup.

Y a partir de ahora, ¿qué?

A partir de ahora mil cosas, mil planes. Me gustaría seguir trabajando en el mundo del turismo, pero me gustaría poder hacerlo en una ciudad como Nueva York. Mi sueño es vivir allí y ahora que tengo a mi tío y a un amigo “especial” en la Gran Manzana, me lanzaré en cuanto pueda. Tengo muchas ganas de vivir.

 

Entrevista realizada por María Fernández Santiago, Responsable de Comunicación de Intress